Jugar en casa ¿Te dieron gracia los chistes?

Por: El Yorg.

Cuando eres niño y comienzas a competir entre los compañeros de escuela o los amigos de la cuadra, obvio siempre quieres ser el mejor, esa competencia te hace mentalmente más fuerte, pero ser un buen jugador o alguien elegible para cualquier deporte se vuelve importante a lo largo de tu vida. Como yo nací en México, la educación física que nos daban en las escuelas públicas era demasiado pobre, siempre era lo que menos importaba en la escuela, era tu diez seguro, hasta que entiendes que debes de entrenar para ser mejor o el mejor.

Ser parte de los perdedores era lo peor, siempre te goleaban, anotaban más canastas que tú, más puntos, pero en las películas eso era diferente, quien no se reflejó en los pequeños gigantes, cuando la hielera era la mejor en el emparrillado o todos los niños que se esforzaron por tener la oportunidad de su vida, que un padre desubicado pero con el afán de hacer algo te convirtiera en un gran jugador con tu esfuerzo, pues bueno, para mi esas películas siempre han sido mis favoritos, “Los Titanes” “Los Perdedores” “Coach Carter” y demás películas que hablan de la redención de niños, jóvenes u hombres en un deporte en particular.

El futbol americano es de los deportes más exigentes del mundo, bloqueos, pases o pulverizar a tu oponente con un buen claqueo, un deporte que no es para todos, pero que forma un carácter y una viveza muy grande para la gente que tiene la oportunidad de jugarlo, es tanto el amor por este deporte que un país dominador del juego lleva a sus estrellas a jugar a Inglaterra o México para que los aficionados puedan vivir de cerca la experiencia de ver un juego en vivo.

Las películas de este tipo no tienen nuevos mensajes, es lo mismo, el chiste es darle ese giro que nadie espera, pero cuando pones a niños a vomitar o hacer cosas tontas o chistes sin sentido ya hechas a perder todo lo que en algún momento han trabajado tus antecesoras. Esta película tiene un tinte de seriedad que te permite empatizar con el protagonista Sean Payton, porque esto está basado en una historia real, este hombre gano un superbowl como coach de los Santos de Nueva Orleans, pero lo descansaron una temporada por brindarle a sus jugadores apoyos económicos si lastimaban a los contrarios, así que decide ir a empatizar con su hijo y ver cómo están las cosas con su ex esposa.

Todo cambia cuando ve que su hijo no tiene un buen equipo ni un buen entrenador, él no quiere ser el entrenador, pero cambia de opinión cuando ve una oportunidad de pasar tiempo con su hijo, eso cambia la situación, sus compañeros de campo saben quién es, lo respetan y tratan de hacer lo mejor posible para conseguir un campeonato, los motiva, los hace jugar, les exige, los trata como hombres y en eso se convierten, aunque hay historias paralelas que son un verdadero asco, la historia del niño que patea mal porque se pone nervioso es de lo más patético, la madre que lo trata de conquistar, ¿En serio Netflix?

Imaginen esta historia con seriedad, con escritorios que tuvieran el talento para darnos ese mensaje de “cumple tus sueños” sin comedia barata, imagínate que se tomaran en serio su trabajo, esta historia sería una joya, una joya que sería repetitiva, pero entraría entre las grandes películas de su género, pero decidieron echarla a perder, así que, ¡Sigue así Netflix!, te volverás en el próximo Marvel, con muchos ingresos, pero con malas películas.

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Muchas gracias por leernos.

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